¡Hola, leal amigo! ¿No me reconoces? ¿Qué fue de tu vida desde que los míos del hogar te echaron?
¡Cuánto te he buscado, perro fiel y noble, sin que te encontrara!
¿Qué hiciste, qué haces, por dónde anduviste, por dónde es que andas?
¡Tú, que tan alegre y vivo ladrabas... hay que verte ahora, cuán entristecido y medroso ladras!
¡No tengas reparos, que te hablo sincero; acércate, anda!
No me tengas miedo, que no soy cual ellos; no bajes los ojos, los mismos levanta.
Y, cuando al mirarme, veas mis miradas que te miran dulces, como te miraron, y , cual te prometo que lo harán mañana, todas tus tristezas se habrán acabado y nueva alegría verás que te embarga.
¡Tú, que tan alegre y vivo ladrabas, hay que verte ahora, cuando entristecido y medroso ladras!
Desde el día aciago en que injustamente —sin que lo esperaras, sin piedad alguna y con crueldad fría— se te echó de casa...
Tú, que en otros días la misma guardabas, y con tus caricias, las melancolías que nos asaltaban, juguetón y noble, nos las disipabas; que tu gran cariño siempre demostrabas, ve la ingratitud de quienes amaste, como olvidadizos, duros, neronianos... al fin te pagaran.
¡Dime qué sentiste en tus soledades de tan largos días de ésta temporada!
¡Dime tus sufrires, lo que te ocurriera y lo que te pasa!
¡Cuánto habrás sufrido hasta ver tu cuerpo que infames microbios con su piel acaban!
Con penas intensas, al no tener techo, ni amor, ni cuidados, y verte tratado, si acaso, a patadas...
Y no huyes, ¿verdad? No eres rencoroso; tal vez porque alcanzas a ver que cual todos, no soy de la casa.
No eres rencoroso; y aún, al hallarnos, con temor te acercas y con lastimeros ladridos me hablas; no en altivo tono, tampoco humillado, sino en doloridas, sentidas palabras, que a tu fiel cariño así pagó dura la perdida humana...
Aún no estás seguro de mi. ¿No te fías? No tiemble tu cuerpo, recobra la calma... Yo soy uno, si, uno de los hijos de aquella familia que te echó de casa; pero ausente de ella en aquél instante, no pude evitarlo; y, aunque te he buscado, jamás te encontraba...
¡Pero al fin nos vimos! Y ahora que te encuentro te digo que vengas sin desconfianza; que vengas conmigo sin temor alguno, pues que independiente, tengo otra morada...
En la que hasta el día en que al fin expires, hallarás cariño, reposo y olvido a tus cuitas tantas; y abrigo y sustento, ya que tú nos quieres; ¡ven conmigo, anda!
Dogs are direct descendants of wolves.
Este perrito está bello! El texto es hermoso. El perro es tuyo?
Sí, es muy bonito y cariñoso. Es de un amigo, ojalá fuera mío jaja. 😅😅
jajaja te entiendo, es muy lindo
My God, what a beauty! LOVE!
He is a great dog, playful and very obedient :D