El adiós del hombre
No es acaso la brega
la vida del hombre
sobre la tierra
como el siervo
suspira por la sombra
y los días son más veloces
y fenecieron sin esperanza
acuérdate que la vida
es un soplo, y los ojos
que te ven no volverán
a verte jamás y aunque
tu principio haya sido
pequeño nada sabemos de ti
sobre los días y sobre
la tierra que fueron como
sombras que no te enseñaron
ni te hablaron de tu corazón
crece el junco sin lodo
crece el prado sin agua
aun en su verdor y sin
haber sido cortada la hierba
y con todo eso se seca
primero toda la hierba
así el hombre yace
y no vuelve a levantarse
ni se levantará de su
sueño jamás.