El salado sabor del recuerdo
Hace un tiempo comencé a escribir algunas cartas inspirandome en diferentes cosas, libros que he leído o sucesos de mi vida. Aquí un poco de ese resultado.
El salado sabor del recuerdo
Cuando pienso en tu casa abuela, me recuerdo todas las travesuras que hacía de niño. Pasábamos el día jugando en el patio entre las plantas, recuerdo que nos regañabas por hacer de todo un pequeño desastre, nos bañábamos en ese pequeño tanque de agua al que denominábamos -nuestra piscina- y luego entrabamos en la casa empapados. Siempre era lo mismo ¿te acuerdas?
Desearía poder saborear otros de tus hervidos, creo que ya olvidaste la receta también, pero eran los mejores, igual que tus famosas hallacas navideñas. Mamá dice que aunque ya no puedas prepararlas más podemos seguir disfrutando de ellas porque tu receta ha sido adoptada por todas las tías y en la familia todos se la saben de pies a cabeza. Así de rico cocinabas abuela.
Pienso en el tiempo y me pregunto ¿en qué momento todo transcurre tan rápido que ni nos damos cuenta? Un día estamos todos reunidos, la tía Ana con su perro Lulo y, al día siguiente ya no está Lulo, porque los perritos no viven los suficiente como para acompañarnos toda la vida, que injusto. Entonces nos damos cuenta de que todo eso ya ha quedado en el pasado y guardado en nuestros recuerdos -nuestros buenos tiempos-.
Abuela cuando leas esto quiero que recuerdes que te quiero mucho. Sé que ya estás cansada y quieres irte y eso está bien abuela. Ya puedes irte.
~ Damian
Esta fotografía la tomé desde mi casa
Esta carta es un poco más personal porque la escribí creando un personaje que explica como se va sintiendo y es un retrato de cómo me ha afectado la salud de mi abuela. Damian es el nieto de la abuela a quien le escribe, quien fue criado por ella pero ahora no está presente cerca de ella. Él sabe que ella está cerca de sus días y no le queda más que recordar los buenos tiempos.