Ciclo del amor
Un vibrante mar acaricia la costa de la
buenaventura, agazapado a la cornisa de
las nubes pero incandescente ante
la mirada impasible del sol
y como si de un acomodado
huesped se tratase, su vida comenzó
en las nevadas colosas; donde la vida
es exclusiva para el más perecedero, puro y
merecedor.
Abrió su paso a través de los bosques
frondosos del corazón mediante rios y
planicies, vertientes y arroyos, lagos y
canales de riego.
Llegando a su destino se dio cuenta de sus inicios
De un agua dulce congelada en las alturas algodonales
del misterio a agua salada intranquila.
Constató su crecimiento y aprendizaje.
El agua dulce, aunque hermosa y pura, es predecible.
Es rastreable, su camino marcado por los años y
su fuerza, a pesar de ser indócil en ocasiones,
es evitable, no controla todo a su alrededor.
Al llegar al prodigioso mar y mezclarse con la
clase de la baja altura se percató de que existe
"algo más" después de su largo camino en bajada.
Que luego de tantas decepciones de caminos identicos,
de raices similares y ambientes monotonos, si existe
un estatuto distinto.
El agua salada, madre de vida, hogar de refugiados
que encontraron en sus vastas profundidades un arrecife
en el cual descansar una ola más.
Tumultuosa, ingobernable, alborotadora.
Inocua, preciosa, empatica.
Destructora y benefactora de vida.
Perfecta en su forma pero imperfecta en sus detalles.
Eternamente acoplada a la nueva agua dulce que
danza con ella mezclandose en un lento vaivén.
Un amor apasionado pero real
Un amor real pero divertido
Un amor divertido pero tuyo.
