Amigos son los amigos
El título de esta nota me hizo recordar una comedia de situaciones (sitcom) que tuvo mucho éxito en mi país hace tantos años que prefiero no mencionarlo. Si diré su cortina musical era la famosa canción de Queen “Friends will be Friends” lanzada unos pocos años antes con gran suceso. La misma versaba sobre dos amigos cada uno con su particular forma de ser y transitar la vida, muy diferentes entre sí pero con una gran estima mutua que allanaba todos los problemas y enfrentamientos que tenían.
Un poco así pasa en la vida real, solo que en muchas ocasiones los problemas por los que transitamos son más duros que en una comedia y a veces esa amistad se quiebra, en ocasiones para siempre.
De todas maneras los recuerdos, fundamentalmente los gratos, permanecen para siempre en nuestra memoria y la situación que aquí comentaré es una muy querida por mí y aunque a mis amigos de entonces ahora los veo poco, nunca nos peleamos ni mucho menos, la vida nos ha llevado por caminos diferentes y ya casi no tengo contacto con ellos, sin embargo este es un pequeño homenaje a esa amistad.
Estábamos con mi hijo paseando por Esquel, habíamos ido a visitar a mi amigo Horacio y pasábamos una semana de pesca y diversión. Una noche, poco después de nuestra llegada recibo un llamado telefónico de parte de dos amigos de Buenos Aires que estaban haciendo lo mismo que yo pero en inmediaciones de Bariloche, se habían encontrado con un tercero que vivía en esa bella ciudad y querían venir a pescar en el Parque Nacional Los Alerces, más específicamente el río Arrayanes y nos invitaban a juntarnos con ellos y comer un asado.
Quedamos en el día, hora y lugar del encuentro y partimos desde la casa de Horacio con el tiempo suficiente, la cita era en el camping del río Arrayanes. Ellos llevaban la carne, el carbón y la parrilla y nosotros debíamos colaborar con las bebidas, el pan y el postre. Todo perfectamente coordinado para pasar un gran día de pesca y amistad.
Cuando llegamos al lugar reconocí la camioneta de uno de nuestros amigos pero ellos no estaban por ningún lado, sospechamos enseguida que se habían ido a pescar y dado que allí no había señal de telefonía celular para corroborarlo nos dispusimos nosotros también a hacer lo mismo, armamos nuestros equipos y nos fuimos a explorar el río en busca de esas truchas tan gordas y difíciles que el mismo tiene.
Un rato antes del mediodía volvimos para el camping para ver si habían vuelto ya que había que preparar el asado y eso lleva bastante tiempo: encender el fuego, poner la carne y luego vigilarla mientras se hace despacio es un ritual que puede demorar unas tres horas o más.
La sorpresa fue grande cuando descubrimos que no habían vuelto. Solo un detalle que se nos había pasado por alto en nuestra llegada, en el parabrisas de la camioneta había una nota, la tomé y leí que se habían ido a remontar el río con una lancha que trajeron desde Bariloche y que en la caja estaban todos los elementos para hacer el asado.
Inmediatamente me subí a la parte trasera y comencé a buscar los implementos: en una heladera de mano estaba la carne, en un costado la bolsa de carbón, pero la parrilla no estaba por ningún lado, no tenía idea de cómo cocinarlo sin ese elemento difícil de reemplazar.
En alguna oportunidad hice un asado poniendo la carne sobre ramas de sauce porque no teníamos parrilla, justamente elegí ramas que fueran verdes, no secas, para que tardaran más tiempo en quemarse, sin embargo en varias oportunidades tuve que hacer recambios urgentes porque el calor de las brasas primero las secaba y luego las encendía con el riesgo de quemar la carne y que la misma cayera sobre el fuego si la rama se quebraba en la parte debilitada por las llamas. No fue una buena experiencia y no quería volver a repetirla.
Finalmente el problema se resolvió, dentro de una angosta pero larga caja había un “pinche” que no es otra cosa que una doble espada de acero con un soporte, hay que pinchar (de allí el nombre del dispositivo) la carne y gracias al soporte que se clava fuertemente en la tierra el conjunto queda paralela al suelo y debajo se colocan las brasas para que la cocine; cuando un lado está hecho se da vuelta y se cocina el otro lado. Jamás había hecho un asado de esa manera, sería mi primera vez ya que no tenía ninguna esperanza de que mis amigos dejaran de pescar para venir a auxiliarme.
Prendí el carbón, salé la carne, la pinche en el dispositivo e hice el asado, mientras tanto mi hijo y mi amigo volvieron a pescar deseándome suerte con el artilugio.
Preparé una ensalada con lechuga y tomates, dispuse una mesa y 6 pequeñas sillas plegables que encontré en la camioneta, hasta un mantel que habíamos llevado nosotros, platos y cubiertos. Todo estuvo listo para las 14:00.
Volvieron mi amigo Horacio y mi hijo Leandro pero los demás no aparecieron hasta las 16:00 cuando ya habíamos almorzado y quedaba poco y frío. No se dieron cuenta de lo tarde que era (o no quisieron) debido a la buena pesca y el excelente clima de ese día.
Pasamos el resto de la tarde conversando y riéndonos. Comentaron la buena pesca y otras anécdotas del viaje, por mi parte aprendí a hacer asado con pinche y no pude pescar ni diez minutos pero viendo cómo se divertían y lo pasaban bien me conformé, después de todo a los amigos hay que tomarlos como son y disfrutarlos.