Un Grito de Amor
El parto fue un tanto complicado, escuchó decir al doctor y a las dos enfermeras asistentes; finalmente el bebé logró nacer por vía natural; Rose recuerda pocos detalles de aquel duro trabajo; cuando su niño estuvo fuera, saco alientos de lo más profundo, se inclinó y el doctor le puso al bebé en sus sudorosos pechos, aún tenía el cordón umbilical intacto; conoció a su niño, se llamará Samuel, -dijo- y cayó en sueño profundo. Al despertar, no supo cuánto tiempo había pasado, pidió a una enfermera le trajeran a su bebé.
A los breves minutos llegaron con una cunita, y le entregaron a un recién nacido; Rose al observar al bebé -pegó un grito, que estremeció a todo el hospital- Ese no es mi bebé -dijo- la guardia se presentó al instante, y de inmediato ordenó cerrar todas las puertas del hospital. Pasaron varias horas y Rose no paraba de llorar, gimiendo que le habían cambiado a su bebé. Finalmente llegó Samuel, ella observó la marca en el cuello, que siempre conserva su niño. En cada cumpleaños ella vuelve a contar ese triste momento y Samuel en cada día de la madre, le escribe a su mami que gracias a ese gritó, él no se privó de su amor.
*Nota: Está publicación pertenece al mismo autor del blog:
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