Mascarilla hecha en casa
De igual manera hay un desabastecimiento generalizado que encarece continuamente cualquier tipo de bien, desde los bienes alimentarios hasta los necesarios para mantener patrones sanitarios adecuados. Por ejemplo, en la actualidad una simple mascarilla industrial -necesaria, y requerida, para transitar por las calles en los momentos en los que la población sale para adquirir los alimentos e insumos indispensables- cuesta mas del equivalente a un salario mínimo mensual.
Estamos convencidos de que saldremos con bien de los males que nos aquejan, entre ellos los causados por un régimen que ha convertido a nuestro país, en otros tiempos próspero y moderno, en un gran laboratorio productor de pobreza.
Ante esta realidad los venezolanos estamos recurriendo a nuestra capacidad de inventiva y confeccionando, en casa, las mascarillas que nuestra familia necesita.
Hacer una mascarilla es sencillo:
Se necesitan retales de tela preferiblemente de tejido de algodón, para que la mascarilla que pueda desinfectarse con facilidad, utilizando jabón y lejía, y secarse y calentarse muy bien al sol.
Los otros elementos son los normales implementos de costura. Al tratarse de una pieza pequeña puede coserse a máquina o a mano, considerando que no todos los hogares cuentan con una máquina de coser.
Yo confeccioné mascarillas para toda mi familia, lo hice utilizando retazos de tela de algodón, de esos que las madres guardan sabiendo que en algún momento pueden dárseles uso.
Hoy, pensando en este post, confeccioné una para mí, la que les enseño en las fotografías que les dejo en este post.
Cómo procedí?
Tomé retales de 25 cm. de ancho por 17 de alto. ( Hice mis mascarillas con un fondo, ya que siento que así habrá mayor protección. Este fondo puede ser del mismo material o de otro diferente, siempre y cuando se pueda higienizar perfectamente)
Me ayudé con la plancha e hice plises a cada lado de cada ambos retales reduciendo así la altura de los lados.
Pasé una costura para mantener los plises en las partes anteriores y posteriores de la mascarilla.
Cosí, reverso con reverso, las caras de la mascarilla, uniéndolas.
Pasé un dobladillo, uniendo también ambas caras con él, por la parte superior e inferior de la mascarilla.
Con unas cintas largas de tela y sirviéndome de una plancha caliente elaboré unos bies con los que rematé los lados de la mascarilla, dejando los extremos largos para la función de amarre, por encima de la nariz y por el cuello.
Así finalicé mi mascarilla, pero antes de darla por finalizada le cosí un bolsito, que servirá para resguardarla cuando no esté usándola.
Yo no pienso salir mucho de casa, soy población de riesgo, pero mi corazón de socióloga ansía ver las calles y tomar el puso de mi ciudad.
Es posible que me aventure un poco para tomar unas fotografías, si eso ocurre tendré una aliada para mi protección: una mascarilla sólida, hecha en casa.