Ella

Despertó a las 6am, apenas podía mover un músculo y su cabello parecía un nido de aves utilizado para la última pelea entre bandadas rebeldes. Frotaba bruscamente sus ojos y bostezaba tan fuerte que parecía que iba a salir se su propio cuerpo, miro la hora mientras calculaba cuanto le tomaría alistarse para salir.

Dejo concinandose su desayuno y corrió a darse un baño y se cepillaba al mismo ritmo que se enjabonaba, la arepa se estaba cocinando y ella trataba de estar lista rápido para evitar que se quemara. Salió descalza destilando agua y mojando todo a su paso, tomó la arepa y la dejo en un plato para buscar un acompañante nutritivo, tal vez un par de huevos fritos y agua para tomar.

Se vestía con al momento que masticaba bocados de comida, tragando fuerte y casi se atragantó en más de una ocasion.

Había escogido su mejor ropa(aquel mono tan cómodo que disfruta usar y su mejor franela), sus mejores zapatos y arregló su cabello de manera elegante pero sutil. Un poco de maquillaje, algo natural y lindo. No era una fecha muy especial, sólo algo que había planeado con mucha anticipación.

Se apresuró a salir de su casa con una hermosa sonrisa y las buenas energías le revoloteaban alrededor. Parecía que iba a ser un día espectacular, de esos días donde sientes que el sol te sonríe. Se dirigía a el edificio más hermoso y alto de la ciudad, con unos majestuosos 14 pisos y vidrios que reflejaban la luz por toda la ciudad, tomó el bus que le llevaría al destino y en su asiento iba tarareando su canción favorita, una canción del grupo ABBA está que le da tanta nostalgia y le toca el corazón "chiquitita".

Se bajó en su parada, observó el enorme edificio, pensó en lo maravilloso que se veía y que de seguro la vista desde el último piso sería esplendorosa, se decidió a entrar y con cada paso que daba trataba de observar hasta el mínimo detalle del edificio. Detalló suelos, paredes, alfombras, plantas, decoraciones y oficinas; sin dudas un lugar digno de admirar.

Tomó el ascensor y presionó el botón del último piso (el botón 14), se observó un poco en el espejo y se acomodó el cabello hasta sonreír con su propio esplendor. Seguia tarareando la canción mientras morisqueaba un poco con su reflejo. El ascensor finalmente se detuvo y ella salió, se dirigió al final del pasillo a la puerta que lleva a la azotea... abrió la puerta con el corazón golpeteando de la emoción, su rostro marcó una sonrisa que no pudo evitar, subió las escaleras y finalmente llegó a la azotea.

Estaba sorprendida con la hermosa vista, miro alrededor con una gran sonrisa en su rostro y mientras giraba y giraba, extendió sus brazos en símbolo de entrega ante tal esplendorosa belleza.

Detalló lo que se podía ver y observó aquel cielo que parecía tan cercano, sentía como si con extender un poco la mano... sólo un poco... podía, tocar, el cielo azul que en ese momento observaba con lágrimas en sus ojos, como si no hubiese un mañana y lo único importante era tocar el cielo.

Bajó la mirada, se limpió las lágrimas pero la sonrisa nunca se borró de su rostro, mira al horizonte con una nostalgia perdida y camina lentamente hacía delante, mientras piensa... observa... y concluye que su vida no ha sido tan mala, tuvo mascotas a las que amó, pudo tocar la batería dos veces en su vida y logró ver la vista que ofrece el último piso del edificio más alto de la ciudad. Se acercó a la orilla, lentamente subió un pie y luego el otro, su corazón golpeaba su pecho con emoción, su respiración comenzó a acelerarse, la sonrisa volvió a su rostro... bajo la mirada para detallar que tan alto estaba, vio que le costaba ver el suelo... subió la mirada con unas lágrimas saliendo de sus ojos; miro al cielo, cerró sus ojos lentamente al ritmo que extendía sus brazos entregandose a aquel horizonte, entregandose ante aquel cielo, con un suspiro de tranquilidad que le refresco el alma... saltó, saltó con sus brazos extendidos, su rostro tenía una maravillosa expresión de tranquilidad, sentía que había disfrutado su vida, sus ojos cerrados porque ya sabía que pasaría al final y mientras caía, dijo para si misma: "cuando muera formare parte de aquel cielo que no se puede tocar".

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 6 years ago 

Entregarse al final de la vida -la muerte- sin ningún arrepentimiento, es quizás la cosa más difícil de lograr para el ser humano. Te felicito, sigue escribiendo así.

Sería bueno que busques los comandos para que tus escritos queden más limpios y revises dos veces antes de publicar.

 6 years ago 

Precioso amiga!! Muchas gracias!

Me alegra que te gustara

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