Kendall — Capítulo 2 (Historia).
Estoy almorzando el pan con queso y jamón que mi abuela me preparó en la mañana. Está muy sabroso y hasta me quiero comer dos, pero solo me puso uno en mi bolso. Tendré que pedirle otro mañana.
Mientras muerdo otro pedazo del pan veo que se acerca una niña que creo se llama Sarah. Aún no conozco a todos y mis amigos son de otra aula pues esos eran de la maestra Lovato. Ahora me encuentro en la clase de la maestra Rosie y es muy diferente.
—¿Como te llamas?—me preguntó la niña. La miré extrañada pero le sonreí después de unos momentos. Debía ser amable, eso me dijo mi abuela.
—Kendall y tú?—ya sabía su nombre pero igual se lo pregunté. Mientras, guardaba el pedazo de pan que me quedaba.
—Sarah... ¿Quieres ser mi amiga?—me dijo sonriéndome.
Mi sonrisa se hizo muy grande y me sentía muy feliz. ¡Ella sería mi primera amiga! ¡QUE EMOCIÓN!
—¡Claro!—le contesté muy sonriente.
Sarah me agarró la mano y me hizo correr hacia un grupo de otras niñas. Ella me hizo presentarme y hacerme amigas de todas. Fue muy genial.
—¿Por qué no jugamos a mamá y papá?—dijo Sofía, una niña de cabello enrollado.
—¡Si! ¿Pero quién será mamá y papá?—esta vez habló Sarah.
—¡Yo quiero ser mamá!—gritó con emoción Violet. Ella era blanca con los ojos azules. Sus ojos eran bonitos.
—Bueno. Violet será la mamá, sus hijas será Sofía y Sarah y el papá será Kendall. Yo seré la tía—dijo muy animada Emma.
—Esta bien—dijeron todas, menos yo.
¿Por qué tenía que ser el papá? Yo no era hombre. No me gustaba mucho la idea, pero tenía que jugar si no quería perder a mis amigas. Eran mis únicas amigas y no las perdería. Ahora... ¿que se supone que tengo que hacer?
—Entonces Violet y Kendall son pareja. Tienen que actuar como una, ya saben, trabajo, besos y abrazos—Sarah nos vio a nosotras dos mientras nos decía eso—. Y ustedes serán sus hijos y tienen que...—no seguí escuchando lo que decía pues ya no tenía que ver conmigo.
¿Como se supone que haría? Tendría que darle besos a Violet y se supone que mi mamá le da besos a mi papá, no a otra mamá. También tendré que actuar como papá. Supongo que tendré que hacer el intento...
—¡Kendall, tienes que besar a Violet!—exclamó Sarah.
...
Sacudí mi cabeza muy fuerte ante tales recuerdos... ¿Por qué mierdas recordaba eso ahora?
Me sentía confusa. Recordar mi infancia no era algo que me guste. Decidí ignorarlo y hacer como si nada, era lo mejor. No me sumergiría en ese mundo otra vez.
Estaba sentada en el sofá de mi casa. Llovía y se escuchaban truenos a cada instante. Estaba en ropa interior, ya que nadie estaba allí para verme, a parte de que me sentía más cómoda.
Veía una película de terror llamada "Mamá" que no daba absolutamente nada de miedo y mi celular vibraba de vez en cuando, dando a entender que llegaban mensajes de personas que no me importaban en lo absoluto.
Había pasando tan solo una semana después de su muerte.
No era un tema del cual habría querido hablar exactamente, pero, inexplicablemente, en medio de esa película, recordé un momento con ella.
Un recuerdo doloroso. Uno que me provocó pánico a tal medida en que llegué a la locura.
Detuve la película de inmediato, apagué mi celular y fui directo a mi habitación a vestirme. Me coloqué un short, una camisa larga y salí descalza hacia fuera.
No me importó mojarme, pues no me importaba nada ahora. Más bien, al sentir el agua fría en mi piel y el pavimento de afuera mojado, fue gratificante, y sorpresivamente tranquilizador.
Sin embargo, me dolía la cabeza y quería desesperadamente que nada de ella me invadiera, no quería recordarla.
Caminé descalza hacia donde un árbol mientras me agarraba la cabeza para asimilar el dolor, cayendo de rodillas entre el césped y el barro recién hecho.
Tuve que recordar...
...
—¿Sabes que es desconcertante?—preguntó ella.
Me encargué de visualizarla y después respondí mirándola con duda.
—¿Estado de confusión o desorientación por un problema?—dije dudando. Ella sonrió y luego rió.
—No, no hablo del significado—se acercó a mi y se acostó en mi pecho, pues estaba apagado la tv por el repentino cambio de clima.
Jade y yo estábamos en mi casa, y llovía. Eran comienzos de diciembre y ya el primer semestre había acabado. Esperábamos tranquilas en mi casa a que llegara la navidad y año nuevo.
—Entonces, ¿Ha que te refieres?—pregunté y comencé ha acariciar su cabello y ha darle mismos.
—Me refiero ha que llueve y desaprovechamos la oportunidad de ir ha divertirnos en la lluvia—comentó agarrando mi mano y entrelazandola con la suya —. Eso es desconcertante.
Me levanté de repente haciendo que ella se levantará también, tomando su mano y atrayendola hacia mí.
—Vamos entonces—expresé jalando su brazo para que llegara a mí. Ella se rió de nuevo y me miró a los ojos.
—No—negó.
—¿No?—pregunté desconcertada.
—No—afirmó.
—¿Por que no?
Su mirada era intensa. Una mirada que amaba.
—Porque si no te hubiera dicho no hubieras querido ir. No es tu voluntad, si no el querer complacerme—manifestó sonriendo.
Pero yo sabía que ella quería ir, no entendía porque no quería que la complazca. Era extraño comparando que hace unos segundos me habló de que era desconcertante.
—¿Qué hay de malo? Eres mi novia y quiero darte todos los gustos del mundo—reproché confusa.
—Y yo también, por eso quiero complacerte en no salir a mojarte y a divertirte.
La miré expectante de lo sucedido y quedé totalmente desorientada. No sabía que hacer, ella también sabía que no quería salir pero, yo sabía que ella si.
—Pero tú quieres salir.
—Pero tú no.
Solo sé que al final, no salimos y quedamos en mi casa viendo películas, sin embargo, sabía que Jade quería salir y hacer algo, por eso la llevé a comer helado y a cantar Karaoke, pero no fue lo mismo al ver que ella estaba emocionada por salir a la lluvia y salpicar cosas. Creo que de alguna manera ese día la decepcioné.
~
¿Por qué?...
Mis lágrimas caían y se esparcían hacia bajo con las gotas de la lluvia. Dejé de estar de rodillas y me senté en la tierra junto al árbol.
—¡No!—grité a las calles vacías oscuras—. ¡No!—grité más fuerte aún sabiendo que nadie me oiría.
Los momentos pasan y su única consecuencia es extrañarlos para tener el vicio de poder recordar
Las horas fueron pasando. La lluvia parecería no querer terminar y el frío aumentaba a cada segundo que transcurría. Yo tenía mis piernas agarradas entre mis brazos, para así poder protegerme del frío, mientras seguía llorando inconscientemente. De cierta manera me odiaba.
Me odiaba porque la soledad me estaba consumiendo, como también la mentira. Fingir que no te duele nada, fingir que no sientes nada, es mil veces peor a que miles de cuchillos se entierren en tu piel. Estaba destrozada, y ciega de todo lo que ocurría. La extrañaba porque no tenía a nadie más. Nunca tuve a nadie más
Yo no era una persona que se podía considerar "Alguien"
—Jade, ¿Por qué te fuiste?—pregunté a la nada—. ¡Dime!
La lluvia caía y no daba síntomas de querer parar. Estaba sola en ese ambiente frío y húmedo, lleno de soledad. No estaba acostumbrada a la soledad. Otro punto menos a mi favor.
—Jade...—lágrimas cayeron nuevamente—. Jade responde.
Agarré mi piernas y las abracé para librarme del frío, fracasando claramente. Creo que tenía síntomas de hipotermia en ese instante.
—Kendall.
—¿Por qué te fuiste, Jade? Me dejaste sola, otra vez.
—¡Kendall!
—Te extraño, mucho...
Cerré mis ojos y dejé que me invadiera el frío.
///
—¿Está bien?
—Si, ya está mejor. Pero es más que obvio que obtuvo una convulsión por parte del comienzo la hipotermia. Por eso, tal vez podría tener algunos episodios post traumáticos severos, o presentar algunos síntomas de furia y descontrol, pero fuera de eso, ella está bien. Cuando despierte, seguramente estará en estado postictal, así que no se alarme si no recuerda nada o está desorientada.
—Gracias.
Un sonido del cerrar de una puerta se oyó al instante, y pasos acercase a mi de inmediato.
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