Mi ángel.
Respirar para no gritar hasta que no me quede voz, sonreír para no dar el gusto a los demás de ver cuanto me hieren sus acciones, voces que me atormentan, algunas con risas, otras con insultos, otras sienten lástima de mi, dulce locura que me acompaña y es a su manera la forma de mantener mi cordura intacta.
Sombras que me acechan, esperando el momento idóneo para atacar, la oscuridad me envuelve lentamente, dejo de percibir las voces, dejo de percibir todo a mi alrededor, me encuentro a oscuras una vez más, desesperada, trato de hallar una salida, pero solo siento que me hundo más y más.
Estoy a punto de rendirme, de dejar que la oscuridad se apodere de mi, pero llegas tú, la oscuridad va dando paso a un poco de color, no se de donde saliste, no se que te trajo realmente hasta acá, me miras a los ojos y sin decirme nada entiendes todo, te limitas a tenderme tu mano, dudo, pero tu sonríes, tu sonrisa me transmite calidez, esa que hace tiempo no sentía.
Con cautela me dejo guiar por ti, te dedicas a sanar mis heridas con absoluta devoción, cada mirada, cada sonrisa que me dedicas, cada gesto por pequeño que sea, va reanimando mis esperanzas, ya no hay voces, ya no hay oscuridad, solo hay paz, una paz que tardó en llegar, pero que valió la pena esperar.
me tomas entre tus brazos y mi corazón se agita, te reconoce como su ángel salvador.