El día en que todo comenzó...
Cuando por fin supe que mi segundo bebé sería una niña, ya tenía aproximadamente 8 meses de gestación, y todo marchaba de lo más normal. Bárbara nació el 4 de agosto del año 2012, justo en la semana 39. Al momento de su nacimiento me la acercaron y pude darle 2 besos antes que el neonatólogo hiciera la evaluación habitual. Aún recuerdo su carita, con sus ojos achinados (lo que me hizo encontrarle un parecido a su papá) y su abundante cabello. Ella pesó 3.400 kg y midió 48 cm. Cuando estaba en la sala de recuperación, me informa el especialista de recién nacidos que habían ciertas características que le indicaba que mi hija podría tener síndrome de Down, me preguntó si me informaron durante el embarazo de esa posibilidad a lo que contesté que no, que todo fue normal y las pruebas todas salieron bien. Mi posición fue una sola: él estaba equivocado. Pude amamantarla como a mi primer hijo, pero la duda de que un huesped inesperado (el cromosoma extra) había llegado junto con mi hija, no me dejaba tranquila, y me robó la paz por un buen tiempo.