Sobre la cresta de la ola
Si bien los australianos han acogido con entusiasmo la ingeniosa invención del surf, parte del éxito se debe seguramente a la abundancia de olas oceánicas perfectas y de perfil turbulento del que disfrutan, el único modo de domarlas y aprovechar su temible potencia es mantenerse en equilibrio sobre la tabla que se desliza entre las olas.
La atracción y la dificultad de este deporte son tales, que para muchos constituye casi una religión que los lleva a peregrinar devotamente, estación tras estación, en busca de las mejores olas, los santuarios del surf se hallan en la Golden Coast, en el sur de Queensland, donde también hay una localidad llamada Surfers Paradise.