¿Eran sólo chanzas?
En el amor todo es posible, incluso un renacimiento apasionado después de muchos años, especialmente si la separación se produjo por una broma del destino, como ha ocurrido con dos parejas, no obstante, Dick y Tom logran volver a la realidad convenciéndose del hecho de que aun un matrimonio surgido como consecuencia de un mal entendido puede fructificar en una unión sólida y duradera, por lo tanto, cada pareja decide continuar por su propio camino, y los cuatro quedan como buenos amigos, aunque Ruth y Mary, descubren que sus maridos han considerado por un momento la hipótesis de volver atrás en el tiempo.
Todo parece bien encarrilado, cuando Dick va a Ginebra por motivos de trabajo por una coincidencia, también Tom se halla en la ciudad Suiza, y por otra igualmente fortuita se encuentran una noche en un concierto sinfónico, no sólo le es familiar la voz que Dick oye en el patio de platea, sino que también le resultan familiares las chanzas que el incorregible Tom está gastando con una bella americana, exactamente las mismas que el escuchara en aquella fiesta aburrida de hace años y que tanto han influido en el curso de su vida.