Café y jazz.
Una buena combinación al despertar es el café y una buena canción de jazz.
Combinas lo dulce y caliente con lo suave y melódico.
Las ideas fluyen y la serenidad te abraza.
Te abraza así como una madre abraza a un hijo cada día.
Sentarse a escribir, con una taza de café y una buena música es lo ideal.
No hay errores.
No existe interrupciones.
Para mayor confort, se pueden añadir algunas galletas,
algún postre dulce, una torta...
La comodidad para escribir la creamos nosotros.
Es lo mismo que la comodidad diaria,
hay que buscarla hasta que la consigamos.
La clave del éxito es arriesgarse.
No simplemente lanzarse al precipicio,
es lanzarse con posibilidades de volar.
Siéntate, relájate y bebe una taza de café escuchando jazz.
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