Cuando se Pierde un hijo

in #spanish8 years ago (edited)

Comparto esta reflexión apoyándome en mi propia experiencia ( I parte)

Perdí hace seis 6 años, tres meses a mi único hijo. Aníbal José tenía en aquel momento 24 años de edad, él era un joven saludable, amoroso, inteligente, alegre, sencillo, humilde, ocurrente, feliz, amigo de los amigos y sobre todo las cosas, un hijo maravilloso. Apasionado por las computadoras, la tecnología, la música, el mar y el fútbol, amante del equipo real Madrid y por el jugador Ronaldo Luís Nazario de Lima.

Mi hijo Anibal José

Cuando murió mi hijo Aníbal José, mi mundo se me vino encima, no quería aceptar que esto estaba pasando, me imaginaba que era una pesadilla del cual me despertaría. Pero cuando volví a la cruda realidad, el dolor que sentía en ese instante era insoportable, que me dolía hasta las entrañas, mi corazón estaba roto en mil pedazos… nadie sabe que se siente cuando se pierde un hijo, solo lo que lo vivimos. La Pérdida de un hijo, es la experiencia más dolorosa y devastadora que se puede enfrentar y es difícil de superar, porque nadie está preparado para ver morir a un hijo.

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Los primeros días, semanas y meses, fueron fatales estaba desorientada, tanto así que pensaba que mi hijo iba a resucitar, cada mañana lo esperaba, sentía que dormía a mi lado, así cuando era pequeño, creía que iba a enloquecer, me mataba la angustia de no saber nada de mi hijo, me repetía: “ tanto que lo cuidé “ y para qué? Le preguntaba a DIOS ¿Por qué te lo llevaste tan rápido? hice a Dios responsable de mi tragedia, lo odiaba en ese momento, renegué de él, estaba consumida en mi tristeza y en mi dolor, lo que hacía era llorar hasta cansarme, no tenía ánimo de nada, había perdido el sentido de la vida, mi horizonte, mi motor, toda mi vida entera… en un momento pensé en el suicidio, me refugie en los fármacos para poder dormir y no pensar, no quería afrontar tal situación, no quería creer que mi hijo ya no estaba que se había ido para siempre.

Tuve que aferrarme nuevamente a la fe de Dios, para poder levantarme, me repetía, mil veces que él no era un ser castigador y porque me tenía que castigar ¿cómo podría yo estar enojada con el único ser que tiene el poder para sustentarme? Por recomendación de un joven Pastor leí JOB, que aun perdiendo todo siguió confiando en Dios. Un pasaje de la biblia:” El Señor ha dado; el Señor ha quitado. ¡Bendito sea el nombre del Señor”(Job 1:20b-21)

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Transcurrieron los días y fui recuperando fuerza, ánimo, pero seguía muy triste y nuevamente con mucha rabia, en esos momentos tomé una libreta y empecé a escribir en forma de diario, era como si hablaba con el cada día, le contaba lo que hacía y lo que sentía, también plasmaba mi rabia, mi dolor, mi tristeza y la alegría que viví junto a él, de esa manera pude tomar una nueva relación con mi hijo, me imaginaba que él estaba de viaje en España donde él quería vivir desde muy pequeño. Poco a poco estaba asimilando que mi hijo ya no se encontraba físicamente entre nosotros, recomencé a indagar por la web y allí leí muchos foros de madres que habían perdido hijos, encontré un mensaje que la repetía mentalmente “no se lamente por haberlo perdido; dé gracias por haberlo tenido” estas palabras me ayudaron a suavizar la tristeza y agradecía a DIOS por prestármelo durante 24 años.

Asimismo iba al cementerio donde estaba sus restos a llevar flores y me propuse conectar madres que estaban pasando lo mismo que yo, hice con ellas una bonita relación, nos decíamos amigas del mismo dolor, me reunía con ella para conversar de nuestros hijos, nos entendíamos, llorábamos y nos reíamos de sus cosas, de sus ocurrencias y de sus alegrías. Igualmente leí muchos libros relacionado con la muerte y el duelo, (la cabaña, muchas vidas, muchos maestros, me muero por ir al cielo, entre otros) con estos libros iba comprendiendo un poco más del dolor que nos deja la pérdida de un hijo, además vi muchas películas entre ellas “tsunami, más allá de la tragedia”, el sueño de lu, el cielo existe, entre otros)

Diarios y mis libros

La muerte no puede romper el AMOR que se siente por un hijo.

"La muerte de un hijo es el dolor con que se miden todos los dolores", agrega citando una frase del escritor Sandor Márai, un hombre que supo de pérdidas y se suicidó a los 89 años.

Saludos, hasta la próxima. @daysiselena

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Un relato muy triste pero Dios es fortaleza, sigue adelante, y bienvenida a "Steemit" una comunidad para crecer.

Si demasiado triste... así mismo es Dios nos da esa fortaleza para seguir adelante, hay que levantarse. Gracias por la bienvenida que me das en esta comunidad, hay que seguir creciendo.

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