Notas | Cuento- Parte X [Final...]
-Por supuesto que sigo aquí -dije yo, que no era yo. -Lastimosamente ustedes tres son unos completos idiotas. Mi objetivo siempre fue capturar el cuerpo del Elegido. En estos momentos, tanto ustedes, como esos malditos dioses están acabados; han sido muy generosos al abrirme la puerta para este mundo.
-Se supone que eres un dios todopoderoso, ¿cómo es que no pasaste sin ayuda?
-Porque incluso los dioses nos encontramos regidos por fuerzas más allá. Nosotros aparecimos cuando el tiempo todavía no existía; pero estábamos seguros de que fuimos creados. No por alguien más grande, sino porque así se dieron las cosas: como las leyes físicas que dominan el universo, hay leyes que crearon a los dioses porque así es el universo de azaroso.
Beatrice lanzó un ataque a mi cuerpo, pero Rathepthlam ni se inmutó ante tan inmundo intento. Yo, por el contrario, me retorcí de dolor y grandes heridas se abrieron por todo mi cuerpo: sangre salía expulsada mientras sentía que me ahogaba.
-Debes hacer algo mejor querida. Vamos, inténtalo otra vez.
Beatrice miró con odio a mi cuerpo y lanzó un ataque más potente. Rathepthlam comenzó a reír. Tomó a Beatrice por la cabeza y mis ojos estaban rojos: no un rojo de enfermedad, sino de maldad pura; como una imagen del diablo que buscas en Google. Beatrice gritó e intentó zafarse de las manos de Rathephlam, pero todo fue inútil. Seifiro lanzó un ataque por la espalda, pero Rathephtlam soltó a Beatrice y se movió con una gran velocidad. El ataque de Seifiro cambió de objetivo y Rathephtlam, ahora detrás de Seifiro, le arrancó los brazos como si de una mosca se tratara.
Los ojos de Seifiro se quedaron en blanco, absortos. Beatrice estaba tirada a su lado y sonrió:
-Todo salió de acuerdo al plan, amo. – Rathepthlam contestó con una carcajada y yo, en el fondo, veía con terror lo que había hecho aquella maldita bruja…
Comencé a gritar e intenté subir hasta la luz del pozo, pero fue en vano: no había salida y mi cuerpo estaba demasiado dañado.
Beatrice chasqueó los dedos y aparecimos en el parque donde Seifiro y yo habíamos platicado poco antes. Rathephtlam veía el mundo y parecía el hombre más feliz de todos; sus sentimientos llegaron hasta mí: tanta sangre, tanta destrucción… <<¡Esos malditos de la corte me las pagarán!>>
Rathepthlam golpeó a Beatrice y su cabeza impactó contra el suelo. Acto seguido, el tiempo efímero, se detuvo. Primero aquel parque, después la ciudad. Rathepthlam se movía a una velocidad supersónica matando y destruyendo hasta que su sed empezara a saciarse. Una, dos, tres ciudades en cuestión de segundos.
La sangre seguía brotando de mis heridas y empecé a escupir sangre: el final estaba muy cerca. De pronto, Rathepthlam, o una visión de él, apareció frente a mí.
-Sé que no quieres morir, lo sé bien. Te ofrezco la salida: acéptame. Dame la mano y podré tomar control total de tu cuerpo y tus poderes. Podremos hacer cosas increíbles, incluyendo, acabar con aquellos que te escogieron a ti de entre tanta gente para que tuvieras que sufrir por la humanidad. Como acabas de notar, la vida en este planeta no vale nada. Acéptame y acabaremos con aquellos que eligieron tu destino por ti. Te doy la oportunidad de escoger…
Tosí más sangré y mi visión comenzó a ser borrosa…
Y pensar que todo empezó con una pequeña nota...
Tomé el tentáculo de Rathepthlam y él sonrió…
-Dann Axkaná
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Me imaginé la historia con hartaaaaa sangre y con peleas al estilo Dragon Ball jajajaja. La leeré completa :D
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