Me pareció muy extraño...

in #cuentos7 years ago

“Me pareció muy extraño…”

  • A decir verdad: Me pareció muy extraño… - Dijo en medio de un trance en el que se encontraba imbuido José. – No me pareció muy lógico en verdad…Pero: ¿Qué hay de extraño en medio de tanta incertidumbre…? – Se preguntaba mientras miraba de soslayo a sus interlocutores, los cuales permanecieron anónimos pues a decir verdad…No se estaba dirigiendo a ninguno de ellos en especial. (Así es él. Los ignora, pero los retiene.)
    Adquiriendo una posición “muy docta” y presagiando que era menester que él mismo se tomara su tiempo…Para poder aderezarla bien y servírselas en “bandeja de plata” a sus oyentes. (Por lo menos eso lo entendieron muy bien. Por lo que se dedicaron a esperar, sin obstaculizarlo en nada.)
    A pesar de que paseó su inquieta mirada en cada uno, pero los obvió a todos por igual, pues se dedicó a mirar su entorno próximo.
    Un silencio muy expectante reinó entre todos ellos.
    Casualmente en ese preciso instante, se dejaron escuchar dos detonaciones, presumiblemente dos tiros. Quizás alguien en medio de su frenesí, alertó a todos que allí se encontraba.
    Instintivamente, todos ellos se alarmaron e intentaron verificar el origen de esos desafueros. Pero en virtud, de que más nada rompió el silencio impuesto, pues se dedicaron a lo que estaban…Antes de esas detonaciones.
    Transcurrieron dos o tres minutos en los cuales, ninguno se atrevió a emitir comentario alguno.
    …Parecían seres expectantes…En espera de que “el maná” del cielo bajara, lo iluminara y así poder dilucidar ese misterio…
  • (“…Está analizando. Cállense. Silencio.) – En lenguaje de señas todos coincidían en ese minúsculo detalle. Hay que aguardar…
    Era de noche. Sin luna. Y serían aproximadamente las cuatro a cinco de esa madrugada.
  • Hablando de cosas extrañas… - Arrancó tímidamente Juan, quién sobándose su cabeza se dirigía a cualquiera de los presentes que le prestase atención.
    Pero ninguno se sintió aludido. Por lo que el bueno de Juan, se acomodó mejor en su asiento y continuó en espera de que alguno de los presentes aludiera a algo…Quizás José se atrevería a continuar con su extraña perorata.
  • …Por lo menos: “Lo intenté….” – Se decía así mismo, mientras los demás le reclamaban -muy bajo cuerda- que era menester no interrumpir al Gurú, mientras meditaba.
    Nuevamente el manto oscuro y silencioso…Se apoderó de todos los presentes. Así que esperaron…Otra tanda indeterminada en el tiempo.
    Una brisa fugaz refrescó el ambiente. Y por allá a lo lejos se escuchaban los primeros cantos de algún gallo, mientras sonaba sus alas y se disponía a lanzar sus cotidianos avisos.
    Los tres amigos continuaban en su mutismo.
    Dora la esposa de José se asomó para ver qué era lo que había pasado.
    Se asomó dudando en hacerlo, pero ese extraño silencio fue lo que la motivó. Así que cautelosamente echó una visteada…
  • ¿Quieren tomar cafecito…? – Hizo la invitación la cual fue inmediatamente aprobada por todos.
    Así que ya tenían algo en que entretenerse…
    José continuaba en sus curiosas reflexiones. (En alguna constelación o quizás “inspirado” esperaba el rayo Iluminador…)
    Juan seguía sobándose su cabeza. (Señal propicia que indicaba mucha inestabilidad.)
    Dora se dedicó a lo suyo y se olvidó de todos ellos, pero siempre estuvo pendiente. Quería escuchar algo. Ese mutismo le causaba resquemor, pero se entretuvo en su faena.
  • …Es curioso…Es enigmático… - Arrancaba en su soliloquio José haciendo que sus contertulios se despertaran de esa modorra a la que se sintieron sometidos.
  • ¿…Qué…? – Se interesó en saber Vidal, quién hasta ese preciso instante había sido tan solo un espectador.
    José se hizo el que no había escuchado nada y se sumió tercamente en sus tórridos pensamientos ocultos.
    Juan interrumpió su sobadera de cabeza y se aprestó a escuchar.
    …Pero nada. El hombre persistía tercamente en su mutismo.
    Dora emergió de su cocina y trajo su cafetera full de café y de varias tazas. Una para cada uno. Y colocó todo en una mesa que se encontraba en ese salón.
    Todos se movilizaron para recibir la ración de cada uno. Menos el anfitrión, en este caso se quedó esperando a ser servido.
    …Persistía en su “posición” de gran pensador…
    La doña finiquitó su faena y viendo que ya todos estaban servidos, procedió a retirarse.
    Acto seguido cada uno se hundió en sus propios pensamientos.
    Disfrutaron de esa delicia.
  • ¿…Es raro, verdad? – Les preguntó Juan mirándolos a todos y en espera de que le preguntaran…
  • …Qué… - Sobrevino José mirándolo en forma muy curiosa.
  • Esos tiros. A esta hora. ¿Es raro, cierto? – Vidal razonó así.
    Juan lo observaba de lo más alarmado y les refutó…
  • Más extraño es estar aquí más de dos horas “en la dulce espera” a que nuestro amigo José, baje de esa nube interplanetaria (en la que se encuentra “cautivo”) y nos cuente: ¿Qué es lo extraño?
    (¿No es cierto…?) – Y sin perderse ni un instante remató…
  • Porque hasta este momento… ¡Nada de nada! – Finiquitó Juan en medio de una sonrisa y haciendo que todos a su entorno coincidieran con él.
  • ¿Ah es conmigo la cosa…? – Le espetó muy molesto y sin previo aviso…Los dejó allí, mientras se introducía a su vivienda para seguir durmiendo.
    Los demás se quedaron perplejos.
    (…Y a “este” ¿qué le habrá picado? – Se consultaban unos a otros…)
    Y no sabiendo qué otra cosa agregar, procedieron a retirar cada uno.
    Mientras Dora los miraba sin entender: Nada.
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