Cuando llegué...

in #cuentos7 years ago
  • Cuando llegué a estos sitios… - Señalaba como ido en el tiempo mientras miraba hacia todos lados (algo buscaba, pero no lograba atinar en qué sitio…Cómo tampoco lo que andaba buscando.), como queriendo revivir aquellas querencias que antaño tanto amó. – Aquella arboleda de esas hojas tan vistosas… - Señalaba con tanta insistencia, que los que andaban con él, se dedicaron a admirar aquellos hermosos follajes, allende a dónde se encontraban quizás unos trescientos metros de distancia.
    Se notaba diversidad de tonalidades en color verdes, acompasadas con unas de colores tan vistosos como subyugantes, una degradé extraordinaria en surtidos rojizos, haciendo contrastes con unas de vistosos amarillos refulgentes.
    En el ambiente se respira paz. Tranquilidad.
    Tremendo contraste en medio de aquella selva virgen, en donde el don de la Naturaleza se vive con toda pasión.
  • ¡Qué lindura! – Clamó María extasiada contemplando aquel reverdecer, aunado a hojas que se encontraban en pleno proceso de envejecimiento.
  • ¿Te gustan? – Terció mientras alelado contemplaba esa exquisitez que la naturaleza viva les estaba presentando. – Por allá…Hacia tu derecha… ¿Lo ves? – La chica siguió la dirección que su esposo le señalaba. – Allí había en aquel entonces, unos árboles milenarios. Hoy lamentablemente se pueden observar esos troncos marchitos. Pero en aquella época podía ver como la diversidad de monos (¡Hu! ¡Hu!) de todos los tamaños se columpiaban por todos esos contornos… - María trataba de asimilar cada palabra, cada gesto, cada silaba como queriendo permutarse dentro de ese relato.
  • Y allá, muy lejos. ¿Ves? Se nota una diversidad de cerros…
    (¿Los ves…?…Están por allá…) Lo cual demuestran que en épocas milenarias por estos senderos anduvieron seres milenarios…Y les sorprenderá saberlo, pero yo viví con intensidad todo esto. (En verdad. ¿No me creen…Por qué…?) Anduve en medio de seres mitológicos.
    (Caminaban así…)En dos y hasta en cuatro patas. (Graciosos…)
    Sobre volé encaramado en enormes aves que gentilmente se dedicaron a transportarme… - Guardó silencio, quizás por aquella premura en que sus múltiples recuerdos le afloraba en su mente inquieta.
  • ¿Seres milenarios…Cómo así…? – Se interesó Aníbal el hijo de ambos.
  • Por estos contornos con toda seguridad vivieron terribles seres que andaban arrastrados, otros en cuatro patas y los más ágiles cazadores que en ese antaño co existieron en estas tierras de Dios. (Eran endemoniados) Yo sé lo que te estoy diciendo… – Cesó en su relato para tomar aire y para sopesar la atención que su propia familia le prestaba a su relato.
  • …O sea papi…Qué por acá mismo transitaban los grandes mastodontes…Quizás los Mamuts… - El jovencillo echó a volar su imaginación y en medio de su mundo, se encendieron mundos imaginarios.
    Veía en sus pensamientos esos grandes mastodontes pastando por su alrededor. Sobrevolando con total parsimonia aves de inmensos picos, y de alas que cubrían varios metros a la redonda, verificó en su imaginación cómo hacía una extensa sombra a su paso.
    Veía animales que pastaban gigantes de más de doce metros de altura.
    Estaba embelesado en su imaginación sin límites. Absorto.
    Y de repente pasó una bandada de patos por encima, con su escandalo característico…Y un producto de su desecho le cayó exactamente encima de su propia cabecita…Su apariencia daba tristeza…
  • ¡Papi! – Clamó asustado y al pasarse su mano, recogió un excremento acuoso, pastoso y mal oliente. - ¡Guacale! – Clamó asustado, pues lo ensució en casi toda su humanidad.
    El padre en un principio se asustó (¡Esos desgraciados, ¡no respetan!), al igual que su madre, pero al saber lo que había pasado, tan solo se quedaron asombrados.
    El chiquillo buscó una piedra para lanzárselo a esos pilluelos aéreos, pero todo su esfuerzo fue en vano. Ya habían pasado muy campantes encima de ellos.
  • Qué si llego a agarrarlo…Le parto su pescuezo… - Clamaba el crío encolerizado, en medio de las risas de sus padres. (Patarucos)
  • Estos son gajes de este oficio. – Se disculpó el padre, mientras junto a su madre trataban de limpiarlo. – (Yo ya de eso…¡Estoy más que cansado!)
  • …Y no huele bien… - Dijo en forma de chanza su padre.
    Luego ya pasado unos cuantos minutos más…Todos tres reían de la dichosa “gracia” de esa bandada de escandalosos patos.
  • ¿Podemos continuar…? – Aclara en medio de sus constantes ataques de risa, y los tres decidieron continuar con su recorrido.
    El caso es que a pesar de que el paseo era muy ilustrativo, el chiquillo ya estaba en sobre aviso y no perdía ocasión en verificar a cada instante no vaya a ser que otra bandada le vuelva a dejar otro de sus “recuerditos” (El padre se lo hizo saber a su esposa, haciéndole señas para que viera que su retoño…Ya no andaba perdido. Al contrario, no perdía ni un solo instante de todos sus contornos.)
  • Vámonos papi. Vámonos. – Clamó asustado el chavalito, pues escuchaba el sonido inconfundible de otra bandada de patos.
  • Ya va chiquitito mío…Aun no he terminado mi rela¡….! – En ese preciso instante…Le cayeron en su boca…Dos “recuerditos” que les habían enviado los alados…
  • ¡Mal paridos pajarracos! – Murmuraba entre dientes.
    Con qué precisión…Atinaron exactamente…Y hasta se podía garantizar que…Se los tragó…Aunque escupió hasta el cansancio.
  • ¡Cuac! ¡Cuac! – Se escuchaba sin cesar y a todo gañote.
    Los tres salieron corriendo.

Coin Marketplace

STEEM 0.05
TRX 0.32
JST 0.082
BTC 64892.59
ETH 1765.07
USDT 1.00
SBD 0.42