¿Cómo ves el vaso? | Reflexión

in #spanish7 years ago

¿Cómo ves el vaso, medio lleno o medio vacío?

En algún punto de la vida, a todos y cada uno de nosotros nos ha tocado situarnos ante la famosa pregunta del vaso y puede que para algunos sea un asunto tedioso, cliché y aburrido, mientras que para otros sea interesante. Independientemente de la percepción que tengas sobre la clásica pregunta, hoy quiero invitarte a mirar ese vaso y cuestionarte desde otro ángulo:

¿De qué está lleno el vaso?
¿Cómo lo has estado llenando?
¿De qué está vacío?
¿Para qué te sirve el espacio vacío?

Así es, lee bien esas preguntas y piensa. ¿Te hacen ruido? Quizás sí, quizás no. Lo que sí puedo decir es, que más importante que ver el vaso medio lleno o medio vacío, es identificar el qué, cómo y para qué de lo que contiene. Así que iniciemos.

¿De qué está lleno el vaso?

Parece la pregunta más sencilla, aunque no necesariamente lo es. Existen personas que pueden identificar con rapidez aquellas “cosas” que los hacen felices: comer algo sabroso, tener el teléfono más nuevo, un aumento de sueldo o incluso esa nueva persona que ha conocido.

Sin embargo, ¿qué es lo que verdaderamente nutre tu vida? Aquello que realmente es significativo para ti, que te cimienta un camino con sentido y propósito, lo que te llena de satisfacción no sólo por hacerlo sino porque te reta a construirte a cada paso y que sólo tú puedes llevar a cabo de la manera en que lo haces.

Cuando realmente nos ponemos a evaluar de qué está lleno nuestro vaso, es cuando podemos desplegar nuestro autoconocimiento, reconocer lo que somos, agradecer por ello y continuar materializando ese camino que sólo nosotros podemos transitar.

También hay ocasiones, en las que cuesta reconocer lo que nos llena y por tanto es difícil reconocernos, generando angustia y dolor. Si ese es el caso para ti, ten presente que tienes la capacidad de elegir cómo afrontar esa situación: aferrarte al sinsentido o soltarlo y cambiar la forma en la que has estado llenando tu vaso.

¿Cómo has estado llenando el vaso?

Esta pregunta que inicia con un cómo implica dos elementos. En primera instancia, tomar conciencia de las circunstancias, acciones y elecciones que conllevaron al lugar en el que nos encontramos y por tanto asumir nuestra responsabilidad sobre el proceso.

Esta etapa requiere de un análisis personal, es decir, necesita del deseo consciente de parte de cada individuo para llevarse a cabo. Toda autoevaluación conlleva una cuota de malestar, hay cosas que no queremos ver o reconocer que aun así pertenecen y necesitamos mirar.

Si el contenido que llena tu vaso te nutre y plenifica, entonces ¿cómo lo has estado haciendo? ¿cuál es la actitud que te ha guiado a ello? ¿qué puedes hacer de ahora en adelante para seguir colmando tu vida de posibilidades enriquecedoras?

En cambio, si no logras ver el contenido que llena tu vaso, o éste no ilumina tu vida ¿cómo has llegado a este punto? ¿qué circunstancias se te han presentado en el camino? ¿con qué actitud afrontaste esas circunstancias? ¿sientes la necesidad de cambiar tu presente y tu futuro?

El segundo elemento que implica esta pregunta, requiere de nuestra capacidad de autorregularnos, no es solo reconocer y aceptar lo vivido, sino accionar en nuestro presente para formar un futuro diferente. Si, diferente, porque el cambio es saludable y el movimiento es vida.

Cuando estés mirando tu vaso y cómo lo has llenado, toma aquello que ha funcionado y sigue haciéndolo, mas no te conformes, ve más allá, la vida está llena de posibilidades esperando materializarse.

Por el contrario, si al contemplar tu vaso y cómo lo has llenado sientes angustia, te pregunto ¿en este momento la situación que estás viviendo te brinda opciones de bienestar? De no ser así ¿puede esa circunstancia ser cambiada por ti?

Si no está en tus manos modificarla ¿cómo la estás afrontando? ¿te aferras al sufrimiento o lo sueltas? ¿te acoplas, te resignas o resistes? y más importante aún ¿de qué te gustaría llenar tu vaso? y ¿cómo lo harás?

¿De qué está vacío el vaso?

El vacío. Comúnmente su sola mención asusta, es algo que se asocia al sufrimiento, la soledad y la angustia. De ahí que muchas personas evitan contemplar su vacío, pensar en él y mucho menos sentirlo.

Vamos por la vida tratando de tapar ese espacio en blanco con actividades (aparece la adicción al trabajo o la compulsión de estar siempre ocupados), sustancias (atiborrándose de comida, consumiendo drogas), sensaciones (conductas de riesgo que generan adrenalina o placer momentáneo) e incluso personas (dando lugar a las relaciones de dependencia, “sin ti yo me muero”).

Sin embargo, llega siempre el punto en que nada parece funcionar y el vacío que nunca se ha marchado realmente, sigue ahí y duele.

¿Por qué tememos al vacío? Porque el vacío confronta. Es como el reflejo que devuelve el espejo, sin tapujos ni filtros. Aquello que miramos delante de nosotros en ese vacío, se parece a nosotros, habla de nosotros, y tomar conciencia de ello requiere de nuestra voluntad.

El vacío entonces, como un espejo que confronta, viene a demostrarnos que hay aspectos en nosotros que necesitamos mirar, aceptar, re-significar y en ocasiones, soltar. Que la quietud, el estancamiento, el estar cómodos no es la solución. Que nos falta algo, que aún hay posibilidades que no hemos considerado.

La nada es en realidad un infinito de opciones que nos asusta, porque corresponde a nosotros llenar ese vacío, re-encontrarnos en él, hacernos responsables de la única verdad posible: somos los constructores de nuestra vida y sólo nosotros podemos elegir quién queremos ser y hacer.

¿De qué está vacío tu vaso? ¿qué te genera tensión? ¿hacia dónde te está halando? Si, halando. El vacío no empuja, no impulsa. El vacío te muestra que frente a ti hay posibilidades de materializar un propósito, un sentido. Te atrae, tira de ti y queda de tu parte elegir si afrontar esa tensión o huir de ella.

¿Para qué te sirve el vacío?

Enfoquémonos en el vaso por sí solo un momento. Un vaso puede estar elaborado de diferentes materiales: vidrio, plástico, cerámica, arcilla, peltre. Puede ser de diferentes colores, estar decorado con dibujos, biselado, o ser liso y cristalino. Su tamaño también puede variar obviamente. ¿Pero qué hace útil al vaso? ¿qué es lo que le permite contener líquido?

Puede que con vidrio le demos forma al vaso, pero es el espacio vacío el que nos permite utilizarlo como vaso.

Lo mismo aplica al construir una casa, son sus espacios vacíos los que permitirán habitarla y hacer de cada parte lo que se desee. Cada habitación vacía es un lienzo en blanco donde tú decides qué plasmar. Así, tu vaso es tu existencia y tu vacío el potencial que espera convertirse en acto.

Recuerda, esa nada que tanto evitamos, es en realidad un todo de opciones y tú tienes la libertad de seleccionar cuál tomar. Cuando rehuimos de ello, aparece la angustia y la zozobra. Pero el vacío no se va y esa angustia es el mensajero a través del cuál te habla y clama por tu atención.

Te pregunto ¿Cómo estás eligiendo ver a tu vacío: como un enemigo o como un horizonte de posibilidades? ¿luchas contra él o lo afrontas? ¿lo aceptas o intentas escapar?

Eres libre de elegir, eres responsable de construirte, es tu vaso, tu existencia, la pregunta es:

¿Cómo ves el vaso ahora?

Fuente de las imágenes en orden de aparición:



Si eres nuevo en Steemit, te invito a conocer la iniciativa de @swimproject, y junto a ellos conocer tips geniales para aprender a nadar en este océano.

Sort:  

Esta publicación ha sido seleccionada para el reporte de Curación Diaria.

final de post.png¡¡¡Felicidades!!!

¡Gracias por el apoyo!

Coin Marketplace

STEEM 0.04
TRX 0.32
JST 0.077
BTC 65642.15
ETH 1719.47
USDT 1.00
SBD 0.42