Los parásitos afectan tu conducta
Voy al grano, ¿Cuándo fue la última vez que te desparasitaste? Hace muchísimo, ¿verdad? Hasta puede ser que nunca lo hayas hecho porque, cómo yo, no tienes ni idea de lo importante que es.
No escribo esto porque sea un experto en el área de salud pues mi profesión es otra. Lo hago porque lo que describo a continuación es el resultado de lo ocurrido conmigo y mi propia familia y quizá pueda ayudarte a ti también.
Los parásitos, básicamente, son organismos que viven dentro de otro organismo huésped, alimentándose a expensas de su hospedador. Generan dependencia a ciertos alimentos porque se nutren de lo que comemos, produciendo "antojos" en la persona.
Sus desechos naturales quedan dentro de la persona, produciendo amonia, una sustancia sumamente tóxica para el cuerpo. Pueden crecer a tal punto que, en un intento por aislarlos, el cuerpo los coloca en un saco que la ciencia denomina "tumor".


Imagen tomada de Pixabay y editada en Adobe Express para uso exclusivo dentro de Steemit




Al parecer están estrechamente ligados a las emociones y sentimientos de los seres humanos porque no solamente se nutren de lo que comemos, sino también de nuestras respuestas emocionales.
Hace meses pasamos una experiencia con una de nuestras hijas en donde, de ser una niña alegre, tranquila, obediente, ahora estaba mostrando un carácter desafiante, berrinchudo y completamente problemático sobre todo a la hora de vestirse o comer.
Alimentos que ingería normalmente, ahora los detestaba. Pero cosas cómo pan, dulces y pasta eran sus preferidos. Si se trataba de vestirse e incluso peinarse, ninguna vestimenta le parecía, se halaba la ropa intentando romperla, gritaba, ningún tipo de zapatos le parecía, decía que las colitas para el cabello no le apretaban, se desesperaba, se halaba el cabello, lloraba mucho... era una situación verdaderamente caótica.
Mi esposa y yo no sabíamos qué hacer o cómo reaccionar porque no teníamos ni idea que era lo que le estaba pasando. Empezamos a verificar cuáles comiquitas estaban viendo, qué estaban jugando, a ver si encontrábamos respuestas, pero nada. Insisto, ella no acostumbraba, en absoluto, a comportarse de esa manera tan grosera.
Fuimos guiados a que el problema eran los parásitos y lo confirmamos por su predilección a los dulces, a la pasta y al pan. Yo me sentía contrariado porque ya nos habíamos desparasitado en otras ocasiones de forma "química", es decir, con albendazol y en otro momento con ivermectina.
¡Incluso una vez nos desparasitamos con jugo hecho de semillas de papaya, es decir, de forma natural! En esos días, por las mañanas tomábamos un té de orégano con concha de ajo que nos funcionó genial. Siendo así, ¿por qué seguían molestando?
Entendí que una cosa son los parásitos y otra las lombrices; hay cosas, químicas y naturales, efectivas para las lombrices, pero no para los parásitos. Además, si insistía con "desparasitantes" químicos, el cuerpo iba a empezar a generar resistencia bacteriana y en consecuencia, microbios mucho más fuertes.
Entonces, al entender que no podíamos eliminar por completo los parásitos, fuimos al probablemente, método más antiguo y quizá más efectivo: aceite de ricino con aceite de coco. No solo se lo dimos a nuestra hija por tres días, sino que lo tomamos todos. Fue espectacular.
El aceite de ricino mataba los parásitos, el aceite de coco suavizaba el sabor amargo del ricino y cada vez que íbamos al baño, salían lombrices y parásitos muertos en las heces. No nos dolió el estómago, no nos generó evacuaciones líquidas y fue extremadamente efectivo.
¿Cómo nos dimos cuenta de su efectividad? Nuestra hija volvió a ser la que era, una niña dulce, amable, educada, que se come toda su comida (sea la que sea), no tiene ningún problema al vestirse o peinarse, manifestando con normalidad cuando alguna ropa no le gusta o el peinado no le queda bien.
El cambio ha sido absolutamente fenomenal, gracias a Dios y, así se ha mantenido. Jamás hubiese pensado que los parásitos pueden afectar de esa forma la conducta y generar tantas enfermedades. Eso es necesario hacerlo cada seis meses o, mínimo, una vez al año.
No pretendo generar un dogma con esto sino ofrecer una luz a los que, teniendo hijos pequeños, quizá no entiendan algunas conductas autodestructivas en sus pequeños. Y ojo, porque los adultos somos afectados de igual manera.
¿Problemas de mal humor, dolores constantes de cabeza, insomnio, falta de apetito? Quizá haga falta una buena desparasitación. Este es un tema mucho más profundo de lo que podemos abordar por acá, pero que en otra publicación me gustaría traer evidencia científica seria al respecto.
Quiero destacar, para terminar, que tanto el aceite de ricino, como el de coco deben ser comestibles pues ellos también existen en una presentación para uso externo y que, obviamente, no es para ingerirlo. ¡Gracias por pasar a leer, amigos de @cotina! ¡Muchas bendiciones para toda la comunidad y sus moderadores!
Hola amiga antes que nada he quedado sorprendido por lo que nos acabas de contar tu experiencia cuenta también, más si tienes pruebas de los doctores y todos especialidad de la salud visitaste.
Ahora yo da sabía un poco del tema ya que en el mundo existen unos parásitos que se introducen en el cuerpo y toman control del cuerpo principal para reiniciar su proceso de vida pero si en hormigas afecta sin embargo nuca debemos de confiarnos antes de confirmar cualquier cosa mala.
Saludos.
Saludos amigo. No lo sabía, es increíble la gran cantidad de consecuencias que pueden generar los parásitos.
Gracias por compartir con nosotros esta información tan valiosa.
Saludos cordiales. ✌️
¡Gracias a ti por pasar a leer, amigo @jesusnunez! Apenas hablé de unas pocas cosas entre tantas que he leído he investigado. Imaginate la gravedad del asunto y la profundidad del tema.
Yo, en verdad, no tenía ni idea de lo importante que es la desparasitación cada seis meses o una vez al año. Ni siquiera lo tenía cómo un hábito de salud.
Es un tema para tomárselo bastante en serio... ¡Saludos y bendiciones!